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Los médicos la denominan “eritema infeccioso” o “quinta enfermedad”. Comúnmente también es conocida como “enfermedad del niño abofeteado” o “enfermedad del bofetón”. El motivo es porque los mofletes tienden a ponerse rojos como si les hubiesen dado una bofetada, de ahí este nombre.

El eritema infeccioso se define por la aparición de un leve proceso de enrojecimiento en la piel muy frecuente en la edad preescolar y escolar. Así, el 70% de los casos de eritema infeccioso se dan entre los 5 y 15 años de edad. Se trata una enfermedad vírica producida por el Parvovirus B 19.

Se define por la aparición de un exantema macular (enrojecimiento en la piel), que típicamente empieza en las mejillas con un color rojo brillante, es decir, con la apariencia de mejillas abofeteadas.

El periodo en el que se producen más brotes son los meses que van desde el final del invierno y la primavera, afectando por igual a niños y niñas. También puede darse en la adolescencia y en la edad adulta, pero con menos frecuencia.

¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS?

· Algunos niños pasarán este virus y no presentarán síntomas.

· Cuando presentan síntomas, el cuadro comienza como un resfriado común (fiebre, tos, mucosidad).

· Poco después, aparecen manchas en la cara, de color rojo brillante (sería la fase “del denominado bofetón”).

· Más tarde, pueden ir apareciendo manchas en el tronco, los brazos y las piernas.

· Con el paso de los días, el centro de las manchas se va volviendo más claro, de forma que el exantema adquiere un aspecto diferente (similar a un encaje o una red).

· En el caso de los adolescentes y adultos suele darse además dolor en las articulaciones (muñecas, rodillas, tobillos).

· Poco después aparece la erupción, sobre todo en los brazos, las piernas y el tronco, pero habitualmente no en las palmas de las manos ni en la planta de los pies.

· La enfermedad, generalmente, dura entre 5 y 10 días. Durante las semanas siguientes, la erupción puede reaparecer como una reacción al sol, al ejercicio, al calor, a la fiebre o a la tensión emocional.

¿QUÉ PODEMOS HACER?

· Siempre acudir al pediatra o facultativo correspondiente para recibir el diagnóstico adecuado.

· El tratamiento tendrá como objetivo el alivio de los síntomas acompañado de descanso, evitar el sol y el ejercicio.

· Con el fin de aliviar el malestar general, el facultativo prescribirá la toma de analgésicos.

· El ambiente fresco y las compresas frías podrían aliviar los inconvenientes del exantema.

Por último, cabe destacar que es importante evitar que los afectados estén en contacto con embarazadas (pueden aparecer complicaciones en el feto) y con pacientes con anemia (puede empeorar su situación de base).

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