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La amigdalitis, comúnmente conocida como anginas, es una de las afecciones más frecuentes diagnosticadas en la consulta pediátrica. Es una inflamación de las amígdalas o masas de tejido carnoso situadas a ambos lados de la parte posterior de la garganta y que forman parte del sistema linfático. La función de las amígdalas consiste en ayudar a luchar contra los gérmenes que entran en el organismo a través de la boca. Como están estratégicamente situadas en un lugar en el que confluyen las vías respiratoria y digestiva, su inflamación es frecuente, sobre todo en los niños pequeños, que se enfrentan por primera vez a microorganismos contra los que no han desarrollado todavía las defensas.

CAUSAS DE LA AMIGDALITIS (VIRUS O BACTERIAS)

Las causas más comunes de las anginas son la colonización de amígdala por un virus que generalmente afecta al sistema respiratorio. La amigdalitis puede ser producida también por la colonización de amígdalas por bacterias que normalmente tienden a originarse del sistema respiratorio, la piel o la orofaringe. El más frecuente es la amigdalitis estreptocócica.

SÍNTOMAS DE LA AMIGDALITIS

Generalmente los síntomas que presenta son los siguientes: dificultad para deglutir, fiebre, sensación de escalofríos, dolor de cabeza, sensibilidad de la garganta, dolor de oído, sensibilidad de la mandíbula y dolor de garganta. Los síntomas suelen ser variantes, dependiendo si la amigdalitis fue causada por bacterias o por virus.

1. Si está provocada por bacterias: 

· Suele afectar a niños a partir de 3 años.
· Produce mucho dolor al tragar.
· Genera fiebre muy alta.
· Los ganglios del cuello se inflaman y duelen.
· Dolor de cabeza y de tripa.
· La garganta se ve muy roja, con placas blancas o puntitos rojo oscuros en el paladar.

2. Si está provocada por virus:

· La garganta se ve enrojecida y con placas, en algunos casos.
· No produce tanto dolor al tragar.
· Los ganglios están poco inflamados.
· Comienzo gradual.
· Fiebre moderada.
· Suele conllevar mucosidad, resfriado, tos, conjuntivitis o diarrea.

TRATAMIENTO DE LAS ANGINAS

Si la amigdalitis es de origen viral, el propio organismo luchará contra la infección, sin que sea necesaria medicación. Si es de origen bacteriano, están indicados los antibióticos.

El pediatra es capaz de percibir la diferencia inspeccionando las amígdalas. Puede detectar la presencia de bacterias mediante un rápido cultivo de las secreciones faríngeas.

Si un niño tiene episodios muy frecuentes de amigdalitis (más de cinco a siete veces en un año) o tiene infecciones recurrentes a lo largo de varios años, el pediatra puede considerar la conveniencia de practicarle una amigdalectomía (operación para extirpar las amígdalas).

CUIDADO DE NIÑOS CON ANGINAS

Además de darle la medicación con las pautas horarias y durante el tiempo indicado por el pediatra, es conveniente:

· Tomar líquidos fríos o helados de agua.
· Aumentar la ingesta de líquidos suaves, en ningún caso calientes.
· Mantener la humedad ambiental y elevar un poco el cabecero de su cama para que respire mejor.
· No compartir vasos ni cubiertos.
· No necesita estar en cama, pero sí en casa mientras tenga fiebre y hasta que deje de ser contagioso: a los 3 días de iniciarse los síntomas (víricas) o a las 24-48 horas de iniciar la toma del antibiótico (bacterianas).

CÓMO PREVENIR

Se pueden prevenir las infecciones de garganta alimentando a los niños con una dieta adecuada, que aporte los sustratos necesarios para formar las células que nos defienden contra las infecciones. Dietas ricas en vitamina B12, presente en el huevo, pescados, carnes, lácteos; y de vitamina C, en frutas y verduras, son básicas para un correcto funcionamiento del sistema inmunitario.

Asimismo, es importante practicar unos buenos hábitos higiénicos y evitar que el niño se acerque a otros niños afectados o personas que tengan dolor de garganta.

AMIGDALITIS FRECUENTES, ¿CUÁNDO INTERVENIR?

Los especialistas recomiendan operar las amígdalas cuando:

· El niño ronca.
· Tiene dificultades para respirar y sufre episodios de otitis asociados.
· Las infecciones son muy frecuentes, más de cinco o seis al año.
· El niño ha sufrido algún absceso (acumulación de material infectado) en la zona adyacente a las amígdalas.
· La fiebre causada por la amigdalitis provoca convulsiones febriles.

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