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MIS HIJOS TIENEN QUE QUEDARSE EN EL COMEDOR ESCOLAR ¿PODEMOS ESTAR TRANQUILOS?

Los comedores escolares son un servicio complementario que ofrecen muchos colegios y que son de gran utilidad para ayudar a los padres a conciliar la vida laboral y familiar. Muchos padres no tienen opción de elegir, sus horarios laborales les imponen dejar a sus hijos en el comedor y sobre todo el primer año supone una preocupación añadida. Para tranquilizar a estos padres, lo primero que tienen que saber es que las Consejerías de Sanidad de las comunidades autónomas realizan controles periódicos de higiene y sanidad en los comedores escolares y empresas de catering. Además, garantizan una dieta equilibrada a base de menús, en la mayoría de los casos, supervisados por nutricionistas. De hecho, un estudio realizado por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria, denominado Aladino, desveló que los niños que comen en el colegio presentan menores índices de exceso de peso que los que comen en casa.

Pero, como todo lo que concierne a los niños, la clave está en solicitar toda la información posible y nunca bajar la guardia.

Lo bueno…

Dieta equilibrada. Los menús de los comedores suelen estar establecidos por nutricionistas y mantienen buenos hábitos y dieta equilibrada. También en los comedores les dan exactamente la cantidad que deben tomar según su edad. Por otro lado, hay que tener claro que la responsabilidad de enseñar a comer es de los padres, no del colegio. Por tanto, es deber de ellos estar informados de los menús y complementar adecuadamente el resto de comidas del día y del fin de semana.

Autonomía. En los comedores escolares, los niños aprenden desde pequeños a comer solos, a coger sus cubiertos, partirse los trozos y terminarse el plato, por lo que serán más autónomos.

Normas de higiene. Practican normas como que hay que lavarse las manos antes de ir a comer, utilizar correctamente los cubiertos o comer sentado, sin levantarse hasta terminar.

Socialización. La comida es un momento de compartir y los niños aprovechan para hacen nuevas amistades, reír, hacer bromas, divertirse, en definitiva, socializar.

Ejercicio físico. Después de la comida, los niños juegan en el patio, realizan actividades que en general suponen movimiento, fomentando la actividad física.

Lo menos bueno…

Más preocupación si hay alergias alimentarios. Generalmente, los comedores de los colegios están preparados para este tipo de eventualidades, aunque hay que avisar cada caso específico. La recomendación es estar pendiente día a día.

Menos tiempo con los niños. Los comedores escolares privan a las familias de pasar más tiempo juntos.

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