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Si la preocupación de los padres en el día a día con un niño que presenta alergia alimentaria es notable. Sin duda, es aún más cuando se ven obligados a no solo dejar al niño en el colegio sino a utilizar el servicio de comedor escolar. Es por eso que los padres, ante esta situación, se preguntan qué hacer para saber si el centro donde pasarán sus hijos todo un año lectivo es el adecuado.

Entre un 4 y un 8% de la población en edad escolar española tiene alergia alimentaria, cifras que van en aumento, según datos de Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP). La leche de vaca, el huevo, el cacahuete, los frutos secos, el trigo, la soja, el pescado y los crustáceos son los alimentos que causan reacciones alérgicas con mayor frecuencia.

Las reacciones alérgicas por alimentos pueden ocurrir en el aula, el patio, o el comedor escolar. Los síntomas iniciales pueden ser leves y son difíciles de interpretar si se carece de formación.

Por este motivo, en el entorno escolar, la medida más importante, según los expertos, es la formación sobre alergia alimentaria de todo el personal del centro escolar; esto incluye desde profesores a monitores de comedor o incluso a los monitores que acompañan a los niños en una actividad extraescolar, los que se van de campamento o salen de excursión con el colegio.

Todo el personal escolar debe recibir formación sobre el reconocimiento y el tratamiento precoz de las reacciones alérgicas para que se pueda administrar la medicación de urgencia sin retraso.

RECOMENDACIONES A LOS PADRES SOBRE: ¿CÓMO ACTUAR…?

• Con el centro escolar.

Casi todos los centros tienen como mínimo un niño alérgico, es importante indagar las políticas que siguen y si sus profesores están formados en el tema. Es importante facilitar el informe médico con las alergias e intolerancias alimentarias y adjuntar, si fuera necesario, el protocolo de actuación en escuelas. Establezca planes de actuación con ellos en distintas situaciones, no solo a la hora de comer, sino en los recreos, en las fiestas que se celebren en clase (cumpleaños…), excursiones o salidas al campo.

• Con el profesor.

Pedir la colaboración del profesor (el que va a estar prácticamente todo el día con el niño) para que os plantee sus dudas, explicarle si tiene que administrar cualquier medicación y cuando, insistir en que si se realizara alguna actividad relacionada con la alimentación se avise a los padres para poder ofrecer alternativas aptas.

• Con los padres de los compañeros.

Informar a los padres de los compañeros de la alergia e intolerancia del niño. También es aconsejable hacerles llegar un listado de productos aptos en caso de celebrar cumpleaños o fiestas.

• Con el comedor escolar.

Supervisar con los responsables del comedor escolar la elaboración del menú especial, el almacenamiento de este menú y los cuidados que se llevarán a cabo en el comedor. Es importante que la familia del paciente alérgico disponga de la planificación mensual del menú con la antelación suficiente de manera que el menú específico y adaptado al niño alérgico esté acordado unos días antes de su consumo.

• Con la medicación ante una reacción alérgica.

Comprobar que todo el personal está al tanto de la medicación necesaria para administrar ante una reacción alérgica. Dicha medicación debe estar en un lugar accesible y conocido por todo el personal del centro, quienes deben saber cómo administrarla. La Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP) lanzó en 2016 la campaña “Un colegio, un botiquín, una adrenalina” para concienciar sobre la necesidad de incluir al menos dos autoinyectores de adrenalina en los botiquines de los colegios.

Fuente: SEICAP (Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica) AEPNAA (Asociación Española de personas con alergia a alimentos y látex)

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